REGRESO A LA CHAMPAGNE
Toca madrugar mucho para ser puntuales. Nuestro vuelo contratado con Air-France y operado por Air-Europa resulta agradable, puntual y de una atención exquisita por parte del personal de cabina. El amanecer sobrevolando las costas de la Comunidad Valenciana, de una vistosidad casi mágica, estimula todos nuestros sentidos, preparándonos para disfrutar de una estancia inigualable.
AIR-FRANCE-AIR-EUROPA
Amanecer sobre la costa mediterránea - foto de Ascen Hernández
Llegamos a Paris-CDG con tiempo suficiente, perfectamente coordinado con la salida del TGV, cuya terminal se encuentra en el propio aeropuerto y, en poco más de 20 mn, ya estamos en Reims-Champagne-Ardennes donde nos esperan tres vehículos con chofer particular para trasladarnos al hotel seleccionado. En esta ocasión, en vista del buen resultado obtenido en el viaje a Burdeos, un aparthotel situado a escasos 300 metros de la avenida principal de Reims, que será nuestro cuartel-general durante toda la estancia.
Sunilleres
Trotamundos en CDG-AIRPORT
Tarde-noche libre para descubrir la ciudad, descansar del madrugón y coger fuerzas para el día siguiente, ya que nos espera una jornada “maratoniana”.
Antes de comentar las visitas realizadas, como siempre, vamos a recordar algunos datos acerca de la región que nos acoge, sobre todo pensando en tod@s aquell@s compañer@s y amig@s que por un motivo u otro, no han podido acompañarnos esta vez...
LA CHAMPAGNE
Una región de Francia que agrupa
cinco departamentos: Aube, Ardennes, Haute-Marne, Marne y Seine-et-Marne.
Curiosamente, esta región fue creada políticamente durante la revolución
francesa, en aplicación del decreto de 22 de diciembre de 1789, justo 164 años
antes de que a mi madre le tocara “la gorda” de Navidad con inquietudes
rebeldes ;-) ¡¡¡Un vínculo
importante!!!
En la Champagne existe viñedo
desde el principio de nuestra era. Aunque su superficie se haya visto reducida
a lo largo del tiempo, la protección de su denominación de origen fue la
primera en ser aceptada. Su historia contempla varios siglos y es rica en
múltiples sucesos.
Todo empezó con un “terroir” muy
especial, capaz de engendrar los vinos más originales, gracias al talento de
los hombres que supieron extraer esa delicada
tipicidad y sublimarla con la efervescencia.
La originalidad pronto se
convirtió en notoriedad, también, como no, gracias al impulso de pioneros que
dieron a conocer estos vinos excepcionales a los “amateurs” curiosos del mundo
entero.
A principios del siglo XX, el Champagne tenía ya la fuerza de un mito. Los champenois decidieron protegerlo fijando un área estrictamente delimitada y unas normas comunes de producción, que se tradujeron en el reconocimiento de la Appelation d’Origine Controlée (AOC) Champagne.
Desde entonces, los Viticultores y las Maisons de Champagne, unidos en el marco del Comité Interprofessionnel du Vin de Champagne (CIVC), no han cesado de desarrollar esta herencia y de compartir con el mayor número posible de personas los valores de su prestigio. La palabra “Champagne” simboliza una referencia para todos los productores y consumidores que privilegian la autenticidad, la calidad… y el sueño.
Un poco de historia... documentada.
Los primeros habitantes de la región de Champagne fueron los Celtas, que formaban parte del pueblo belga que se extendía por todo el norte de Europa. Contrariamente a la idea que se tiene de ellos, algunos datos permiten afirmar que eran bebedores de vino, que importaban de Grecia.
En el año 57 a. C., Julio César decide invadir toda la Galia. Sorprendidos por esta invasión, los habitantes de la Champagne no tienen tiempo de formar un ejército y deciden enviar una delegación a Julio César para ponerse bajo su protección. Julio César y Roma son reconocidos en la capital Durucortorum, la actual Reims, que se convierte en cuartel general del César y después en la capital de la Galia Belga.
Alrededor de Durucortorum empiezan a surgir villas que instalan los nobles romanos, en las que se empieza a cultivar la viña. Aunque existen muestras de fósiles que demuestran que había vides en la comarca durante la Era Terciaria y algunos estudios afirman que las uvas se utilizaban para elaborar vino antes de que llegasen los romanos, no hay muchos datos para demostrar que esta afirmación sea cierta. Por lo tanto, podemos decir, que es a partir de la construcción de estas villas cuando aparece el vino en la Champagne.
San Nicasio, primer obispo de Reims, consagra a la Muy Santa Virgen, un antiguo santuario dedicado a Júpiter y Venus. En torno a él surge un mar de viñas y trigos, los dos elementos fundamentales de la nueva consagración.
Los francos se instalan en Champagne: Clovis aprovecha la decadencia romana para tomar esta plaza y después toda la Galia. El día de Navidad del año 496, San Remi da gran publicidad al bautizo de Clovis, rey de Francia. Cuando marcha a la guerra contra Alarico, San Remi, bendice un vaso de vino y se lo da a Clovis, que promete la victoria.
San
Remi y Clovis, 1º Rey de los Francos
En los siglos VI y VII el viñedo que se cultiva principalmente en torno a las propiedades eclesiásticas, aprovecha la instalación de numerosas abadías en la región para extenderse. Una de esas abadías es la de Hautvillers, que se funda en torno al año 650.
Abadia de Hautvillers
Los monjes aprovisionan a los nobles y a las nuevas ciudades de vino. Son varios los factores que favorecen la popularidad de los vinos de Champagne. Entre ellas destaca la creación de varias rutas navegables, sobre todo las de Marne, Aisne y Aube, que convergen sobre París y Rouen. Los vinos de Champagne viajan sobre todo por río.
Por su parte, los romanos habían construido tres grandes vías, que partían desde los Alpes e iban hasta el Rhin, La Mancha y el Mar del Norte, pasando las tres por Reims. En el siglo VII estas vías pasan a ser importantes rutas de comercio, gracias al nacimiento de las grandes ferias de Champagne, que son pronto conocidas y atraen a comerciantes y banqueros de toda Europa.
Herbert de
Vermandois, Primer Conde de Champagne, nombra Arzobispo de Reims a su hijo de 5
años. Él y sus sucesores contribuyen a desarrollar todavía más las grandes
ferias de la región, asegurando su regularidad y su seguridad. En el siglo XIII,
estas ferias se institucionalizan y en ellas podemos encontrar todo tipo de
especias, joyería, paños y abundante vino.
En 1284, Francia incorpora a Champagne como territorio gracias a la boda de Jeanne, hija del último Conde de Champagne, con Philippe le Bel. La guerra de los Cien años arruina a Champagne, que juega en ella un importante papel. La producción de vino pasa por uno de los peores momentos. Juana de Arco pondrá punto y final a esta larga contienda.
En 1398, el rey Carlos VI se encuentra en Reims con Wenceslao, emperador de Alemania que continuamente borracho, debido a la gran cantidad de vino que bebió, firma todo lo que los franceses quieren.
En el siglo XVI, los salteadores, la peste y los inviernos sin fin, hacen desaparecer numerosas aldeas y ciudades. En esta época Champagne era conocido por sus vinos tranquilos, blancos, sobre todo en el valle del Marne, tintos en la montaña de Reims, y “gris” que tendrían algo que ver con los actuales rosados.
Los vinos rivalizan con los de Borgoña y hay una importante competencia entre ellos. Los médicos del rey Luis XIV deciden, tras un largo estudio, que los vinos de Borgoña son mejores para la salud que los de Champagne.
Los vinos “gris” se elaboraban con uvas blancas y tintas y son la base de los actuales espumosos, pues para elaborarlos no había que macerar el mosto con los hollejos.
En el año 1638 nace Pierre Pérignon, que sería intendente de la abadía de Hautvillers desde 1668 hasta su muerte en 1715. Dom Pérignon es el hombre clave en el futuro del Champagne. Nadie sabe a ciencia cierta cuanto hay de verdad y cuanto de leyenda en su vida, pero es evidente la importancia de su papel.
En 1661 Dom Pérignon ordena cavar en la creta una gran bodega con capacidad para 500 barricas. La abadía tenía unas doce hectáreas de viñedo y recibía las uvas del cobro de diezmos de los pueblos de Ay y Avenay.
La naturaleza de los diezmos fue objeto de incesantes litigios entre los campesinos y el abad. Gracias a estas polémicas, sabemos que cultivaban la tinta Pinot Noir. El abad quería recibir los diezmos en el mismo viñedo. En el momento de la vendimia se distribuían los “trentins”, anchos recipientes que se llenaban de la mayor cantidad posible de uvas. En Ay, un “trentin” de cada once era para el abad. Al prensar las uvas los vinos se coloreaban y no eran del todo blancos.
Dom Pérignon decide modificar la organización de las vendimias para obtener un vino totalmente blanco. Selecciona las mejores parcelas y perfecciona los métodos de trabajo. Las normas de “El arte de tratar bien la viña y el vino de Champagne”, que él escribió, fueron publicadas por el canónigo Godinot.en 1718, tres años después de su muerte.
Representación
de Dom Perignon
1.- Utilizar
exclusivamente Pinot Noir. Aunque en las viñas había Pinot Meunier, Pinot Blanc
y Chardonnay. Dom Pérignon no era partidario de las uvas blancas porque
aportaban al vino cierta tendencia a la refermentación.
2.- Podar
contundentemente la viña, de manera que su altura no sobrepasase los 90
centímetros y diera una producción más limitada.
3.- Vendimiar
con las máximas precauciones para que las uvas quedaran intactas, sujetándolas
por el pedúnculo y procurando recogerlas lo más frías posible vendimiando por
la mañana temprano.
4.- Rechazar
todas las uvas aplastadas o dañadas. Recordar que las uvas pequeñas son mejores
que las grandes.
5.- Disponer de
una mesa de mimbre en el viñedo para seleccionar la vendimia, con el fin de
eliminar los racimos podridos, las hojas y toda materia no deseada y extender
telas húmedas sobre los racimos expuestos al sol para conservarlos frescos.
6.- Intentar
que la prensa estuviese cerca del viñedo para llevar las cestas a pie, y si no
escoger mulas, que son menos nerviosas que los caballos, o mejor aún burros.
7.- No oprimir
el racimo y no permitir bajo ningún pretexto cualquier maceración que perjudique
al sabor del mosto.
8.- Conseguir
una prensada eficaz y rápida como parte esencial para preservar la calidad del
mosto.
9.- Prensar los
racimos en varias fracciones de forma rápida y suave, siendo guardado por
separado el mosto obtenido de cada prensada.
10.- La primera prensada debe realizarse con los pies y el y el mosto-vino que se obtiene pasa a denominarse “vin de goutte”, por ser el más delicado y con menos cuerpo. Las dos prensadas siguientes se denominan primera y segunda "taille" cuando su calidad sigue siendo buena. Con las prensadas siguientes se obtiene el vino de prensa, que no se puede utilizar para elaborar los vinos de calidad.
Su trabajo obtuvo pronto la recompensa deseada: mientras las barricas de sus vinos se vendían a 900 libras, las de sus vecinos difícilmente alcanzaban las 500.
Aunque la leyenda atribuye a Dom Pérignon el descubrimiento del llamado “Método Champenoise”, lo más probable es que él haya mejorado una técnica que ya se venía aplicando anteriormente. Pero es indudable su aportación para convertir al Champagne en un vino de lujo, gracias a sus meticulosas normas de vendimia y a sus escritos sobre la idea de elaborar los distintos pagos por separado, tal como continúa haciéndose en la actualidad.
La demanda de vinos espumosos creció mucho y a ello contribuyó el hecho de que los fabricantes de vidrio ingleses mejoraran la calidad. En 1640 sir Kenelm Digby comienza a fabricar una botella de vidrio ahumado, con más espesor, peso y solidez. Desgraciadamente fue hecho prisionero por realista y católico romano. Hasta 1662 el parlamento no le reconoció la paternidad de esta nueva botella que no fue adoptada por los viticultores franceses hasta el año 1707.
Dom Jean Oudard (1654-1742), encargado de la bodega de la abadía de Pierry, es quién perfecciona la técnica de embotellado, decide añadir el licor de tiraje y se convierte en uno de los primeros en utilizar el tapón de corcho con el que, al parecer, ya experimentó Dom Perignon.
Nuevamente la leyenda y la realidad se mezclan y es difícil saber quién fue el primero que decidió utilizar un tapón de corcho para la botella. Algunos defienden que fue Dom Pérignon tras visitar el monasterio benedictino de Sant Feliu de Guixols. No hay datos fiables sobre este hecho y mientras Oz Clarke se lo atribuye a él en su libro “Atlas del vino”, Hugh Jonhson lo desmiente en su obra “El vino. Nuevo atlas mundial”. Algunas de estas leyendas son debidas a la imaginación de Dom Grossard, el último bodeguero de la Abadía de Hautvillers, que la abandonó al ser confiscados sus bienes y archivos durante la revolución francesa.
Los vinos procedentes de la Champagne se consolidan
En 1728, un edicto real autoriza el transporte de vinos en botellas. Un año después, Nicolas Ruinart funda la primera bodega de Champagne. A finales del s. XVIII vuelve la prosperidad a Champagne, gracias a la ganadería, la carne y la lana, los artesanos, los fabricantes de punto y a la mejor calidad de los vinos.
En el siglo XIX aparece otra figura clave: Nicole Barbe Ponsardin, viuda de Clicquot. Su marido, que tenía un pequeño negocio de vinos en Reims, muere muy joven debido a unas fiebres. Recién cumplidos los 34 años, se hace cargo del negocio. Gracias a su espíritu inquieto e innovador, aparecen las técnicas del degüelle y el removido. Hasta entonces, las botellas eran oscuras y las lías no se eliminaban. Observó que los pozos tenían tendencia a acumularse cerca del tapón de corcho y pensó que, si se conseguía juntarlos allí, estos podrían ser eliminados sin afectar al resto del vino. En 1816 encargó una enorme mesa perforada con agujeros en los que se introdujeron las primeras botellas invertidas. De esta forma se consiguió agrupar allí las lías. A continuación, se abría la botella y se las eliminaba, rellenando el líquido perdido por vino espumoso de la misma cosecha.
Más tarde, idea el sencillo sistema de imprimir a la botella una pequeña sacudida con el fin de que los pozos que se quedan pegados al vidrio lleguen fácilmente hasta el corcho. Así, en 1840, nacen los actuales pupitres. En 1850 aparece el precinto de alambre que protege al corcho. En 1876, Henri de Muller emplea el método de degüelle con hielo.
En 1836 (40
años antes), un farmacéutico, Jean Batiste François, inventa el “gleucoœnomètre”,
(una especie de flotador de cristal), para medir la evaporación de la parte
alcohólica de un volumen determinado del vino. Este método de dosificación del
azúcar, inmediatamente bautizado “Réductor François”, es imperfecto,
pero seguirá siendo utilizado hasta 1920 por muchos elaboradores, para calcular
la cantidad idónea de azúcar a introducir en el tiraje.
Esto, unido a los estudios de Louis Pasteur sobre bacterias y levaduras, pone fin a uno de los grandes misterios del Champagne: la segunda fermentación. Una vez controlada la presión ejercida por el carbónico, se acaba con el estallido y pérdida de una cantidad importante de botellas.
A partir de 1852 el Champagne se extiende por el mundo, siendo la Rusia de los zares, su consumidor más importante. En 1887 se crea el Sindicato de Grandes Marcas de Champagne y en 1908 se regula la primera delimitación de la zona de viñedo, amparándose unas 15.000 hectáreas.
En 1882 la filoxera llega a Champagne, afectando a las dos primeras hectáreas. En la primera década del siglo XX, se ven afectadas más de siete mil hectáreas, la mitad de los viñedos de la comarca. La única técnica válida para luchar contra la plaga es el injerto. Esto supone un cambio absoluto en las costumbres de los campesinos: las viñas en bancales son abandonadas, sustituyéndose por las espalderas, que facilitan el trabajo con animales.
En 1910 estalla la revolución en la zona. Los campesinos asaltan los vehículos con uvas que vienen del sur, tanto de la Provenza como del valle de Ródano. Algunas bodegas de negociantes son destruidas en los alrededores de Epernay. El ejército ocupa la región. Cuatro meses de insurrección campesina y nueve meses de ocupación del ejército sientan las bases para un principio de acuerdos y reglamentación acerca del origen de las uvas y la forma de elaboración.
El 11 de febrero de 1911, el Senado presenta su primer proyecto de ley delimitando las características de la denominación Champagne. El 22 de julio de 1927 se definen los límites de la zona de producción, que alcanza 35.000 hectáreas actualmente.
En estos años nacen los dos grandes organismos y se asocian tanto los productores como los elaboradores. Por un lado, el “Syndicat des Grandes Marques de Champagne”, que recientemente ha cambiado su nombre por el de “Grandes Marques de Champagne” y el “Syndicat des Négociants en vin de Champagne”, que juntos forman la “Union des Maisons de Champagne”. Por el otro, el “Syndicat General des Vignerons”.
En 1930 se crea la Comisión de propaganda y defensa de los vinos de Champagne. Diez años después este organismo se transforma en la Oficina Nacional de Champagne. En 1941, viticultores y negociantes crean el CIVC, Comité Interprofesional de los Vinos de Champagne.
La revolución rusa es responsable de la pérdida del 70% de las ventas de algunas marcas, en muchos casos con Cuvées exclusivas, como es el caso del Brut Cristal de Louis Roederer, aunque pronto consiguen introducir estos vinos en otros mercados emergentes, como el americano o el asiático.
Las dos Guerras Mundiales causan enormes perjuicios en la zona, especialmente la Primera, destruyendo una gran parte de la preciosa catedral gótica de su capital, Notre Dame de Reims.
En las últimas décadas el Champagne, a pesar de sus numerosos altibajos, se ha consolidado como la bebida más representativa de fiesta y lujo.
EL “TERROIR” DE LA CHAMPAGNE
Situada a unos
150 Km al este de Paris, la zona delimitada por el CIVC ampara unas 35 000 ha
de las que 30 147 están plantadas de viñedo repartidos en 320 Crus (comunas)
situados políticamente en cinco departamentos:
• Marne (66%),
• Aube (23%),
• Aisne (10%)
• Haute-Marne
• Seine-et-Marne
Mapa
del viñedo de la Champagne - Foto del CIVC
• Massif de Saint-Thierry;
• Montagne de Reims;
• Vallée de la Marne;
• Côte des Blancs;
• Côte des Bars.
GRAND CRU: 17 municipios clasificados:
Montagne de Reims : Ambonnay, Beaumont-sur-Vesle, Bouzy, Louvois,
Mailly, Puisieulx, Sillery, Verzenay, Verzy ;
Vallée de la Marne :Ay, Tours-sur-Marne ;
Côte des Blancs : Avize, Chouilly, Cramant, Le Mesnil-sur-Oger, Oger, Oiry.
PREMIER CRU: 44 municipios clasificados:
Avenay, Bergères-les-Vertus, Bezannes, Billy le Grand, Bisseuil, Chamery, Champillon, Chigny les Roses, Chouilly (PN), Coligny (CH), Cormontreuil, Coulommes la Montagne, Cuis, Cumières, Dizy, Ecueil, Etrechy (CH), Grauves, Hautvillers, Jouy les Reims, Les Mesneus, Ludes, Mareuil sur Aÿ, Montbré, Mutigny, Pargny les Reims, Pierry, Rilly la Montagne, Sacy, Sermiers, Taissy, Tauxières, Tours-sur-Marne (CH), Trépail, Trois Puits, Vaudemanges, Vertus, Villedommange, Villeneuve Renneville, Villers Allerand, Villers aux Noeuds, Villers Marmery, Voipreux, Vrigny.
Climatología de la Champagne
La primera peculiaridad del “terroir” de champagne radica en que está situado al límite norte del cultivo de la vid a 49 ° de latitud norte, con un índice climático temperatura media anual de 11 ° C. La segunda es estar sometido a un clima doble bajo influencia mayormente oceánica pero con tendencia continental. Es una combinación compleja:
Septentrional:
por lo tanto frío, el clima de la
champagne es duro para la vid.
Océanico:
aporta lluvias con regularidad, con contrastes térmicos poco marcados de una
temporada a otra.
Continental: es responsable a veces destructivas heladas en invierno, pero también goza de veranos soleados favorables.
El promedio de insolación apenas llega a 1650 horas al año frente a 2069 en la región de Burdeos y 1910 en la Borgoña. Estos parámetros limitan el crecimiento y desarrollo de la vid así como la maduración de las uvas adaptando estas a la frescura y la finura requeridas para elaborar vinos de Champagne.
Existe un alto
riesgo potencial de heladas en esta zona. Las heladas de primavera suelen
sobrevenir en el momento de la brotación y pueden destruir las yemas. Las
heladas de invierno, cuando se mantienen más de 4 días a -10° C, pueden
destruir no sólo las yemas, sino también las cepas.
Riego
por aspersión para proteger de las heladas
Por otra parte, esta doble influencia ofrece la garantía de una pluviometría uniforme y regular (carácter oceánico) además de moderada (carácter continental), aportando el agua casi ideal e indispensable para la calidad de las uvas del champagne.
Edafología de la Champagne
El sub-suelo está
formado principalmente por “CRETA” (piedra caliza). Los afloramientos del terreno
son también sedimentos de piedra caliza en un 75% (tiza, margas y creta). Esto
facilita el drenaje y confiere una gran mineralidad, muy especialmente a
determinados vinos de Champagne.
La Côte des Blancs, la Côte de Sézanne y Vitry reposan sobre bancales de creta a flor de suelo. En la Montagne de Reims la creta es profunda. En la Vallée de la Marne (al oeste de Châtillon-sur-Marne) y en los pequeños macizos alrededor de Reims (montaña de Saint-Thierry, Vallée de l’Ardre y la zona oeste) abundan las margas, arcillas o arenas. Por último, la Côte des Bar (Bar-sur-Aube et Bar-sur-Seine) se compone principalmente de margas.
Virtudes de la creta en la Champagne
La creta de la Champagne está compuesta por granulados de calcita procedentes de esqueletos de microorganismos marinos (coccolitos) y caracterizada por la presencia de fósiles de belemnitos (moluscos de la era secundaria). Su alta porosidad la convierte en una autentica esponja-depósito de agua ya que es capaz de retener entre 300 y 400 litros por m3. Esto garantiza un suministro suficiente a la planta incluso durante los veranos más secos.
La creta retiene el agua por capilaridad, por consiguiente, la vid debe forzar su absorción. Esto provoca un estrés hídrico moderado durante el período vegetativo, lo que favorece un mejor equilibrio entre los diferentes ácidos de la fruta, el azúcar y los precursores de aromas que serán revelados en el vino futuro.
Profundidad
de la creta en Cramant (Côte-des-Blancs)
El tercer
aspecto característico del “terroir” de la Champagne es su relieve. Es
suficientemente escarpado y montañoso para permitir una buena insolación de la
vid a la vez que sus vertientes facilitan el flujo en caso de pluviometría
excesiva.
Se trata de un viñedo en laderas cuya imagen típica es la de cumbres arboladas dominando ondulaciones de tierras plantadas de vides, con pueblos o aldeas enclavados entre medias. El promedio de inclinación de las laderas ronda el 12% pudiendo alcanzar, en algunas zonas, hasta el 59%.
Chamery
- Foto de Jolyot
Tradicionalmente son laderas propicias a la implantación de la viña ya que las pendientes, a igualdad de impacto solar, se benefician de una radiación superior a la de las llanuras. Estas laderas están además, en su mayoría, expuestas al Sur, Sureste y Este y por lo tanto, aprovechan de forma óptima, la energía solar.
Estas laderas se formaron tras la elevación en la parte Norte y Este de la Cuenca de París cuando ésta se derrumbó bajo el peso de los sedimentos. La erosión modeló el terreno, particularmente durante los períodos glaciales y su alternancia entre congelación y deshielo, que fragmentaron las rocas calizas, borrando los relieves más escarpados para transformarlos, con el tiempo, en suaves ondulaciones.
Estos tres principales componentes: clima, sub-suelo y relieve, crean una combinación específica pero geométricamente variable. En la Champagne existen casi tantas combinaciones como áreas repartidas en 320 “crus” situados sobre 275 000 parcelas.
NORMATIVA DE LOS VINOS DE CHAMPAGNE (muy abreviada)
Variedades:
Chardonnay, Pinot noir, Meunier, (y 4 más que representan el 0,3%)
Poda:
corta (sistema Royat, Chablis, Guyot);
Rendimiento
máximo de uvas por hectárea: se fija anualmente (según añada);
Rendimiento
del prensado: 102 litros por cada 160 kilos de uvas;
Grado mínimo:
se fija anualmente (según añada);
Elaboración
de vinos en bodegas separadas de todo lo demás donde sólo se pueden almacenar
vinos de Champagne;
Méthode
champenoise: uso de los procesos ortodoxos conocidos con esta denominación;
Crianza en rima mínima de quince meses antes de su comercialización.
Las principales
variedades de uvas utilizadas en la Champagne
La naturaleza del suelo ha guiado la selección de las variedades mejor adaptadas. Pinot noir (tinta), Meunier (tinta) y Chardonnay (blanca) son hoy ampliamente mayoritarias. Su precio, en las zonas clasificadas GRAND CRU supera a menudo los nueve euros/Kg.
Pinot noir representa aquí un 38% del viñedo plantado. Perfecto en suelos calizos y frescos, es la variedad dominante de la Montagne de Reims y la Côte des Bar. Su vino resultante se distingue por una marcada estructura y aromas a frutas rojas. Es quién aporta cuerpo y estructura al conjunto.
Meunier representa el 32% en plantación. Esta cepa vigorosa es particularmente adecuada en suelos más arcillosos, como los de la Vallée de la Marne y mejor adapta a condiciones climáticas más difíciles. Da vinos suaves y afrutados que evolucionan más rápido y proporcionan redondez al ensamblaje.
Chardonnay ocupa el 30% de los viñedos. Es la variedad por excelencia de la Côte des Blancs. Los vinos de Chardonnay se caracterizan por sus delicadas notas florales, aromas de cítricos y a menudo minerales. De lenta evolución, es la variedad ideal para la crianza del vino.
Arbane, Petit-Meslier, Pinot Bianco y Pinot gris (todas blancas), también autorizadas, representan en la actualidad menos del 0,3% del viñedo.
Voltis es una variedad blanca híbrida autorizada desde 2021 en la AOP Champagne, desarrollada por el INRA y el Instituto Julius Kühn, con resistencia genética al oídio y al mildiu, que permite reducir significativamente el uso de tratamientos fitosanitarios, aunque su uso está limitado a un máximo del 5 % de la superficie plantada por productor.
Densidad de plantación
La densidad de plantación es de 8.000 pies por hectárea. El objetivo de tal densidad es cualitativo teniendo en cuenta que cuantos más pies, más competencia entre si para alimentarse, dando una carga de racimos por pie más baja y de mejor calidad. La alta densidad también permite optimizar la superficie foliar y favorece la fotosíntesis.
Vallée-de-la-Marne
En 1960, los champenois crearon el “Observatorio de plantas de vid” sobre un suelo virgen de anterioridad vitícola y por consiguiente libre de virosis. Una colección de cepas sanas y cualitativas ha sido desarrollada en base al análisis científico y permanente de la evolución de miles de referencias tomadas de los distintos viñedos, plantadas al principio de la investigación. Tras varias décadas de trabajos de selección, unos 50 clones de las tres variedades han sido aprobados. Son pre-multiplicados por el CIVC, quién también asegura la distribución de los injertos certificados.
Obtención del vino-base en la Champagne
El MARC es la
medida (4 000 Kilos de uva) de una prensa vertical tradicional champenoise. Se
contemplan tres fases en el prensado:
La CUVÉE o 1º
prensado del que se extraen 2050 litros de mosto cuyo destino es el de los
grandes vinos,
La PREMIÈRE
TAILLE o 2º prensado. Tiene su limite en los 410 litros de mosto siguientes.
Por fin le 3º
prensado hasta los 206 litros más: DEUXIÈME TAILLE
El resto o
REBÊCHE, junto a las lias, es destinado a destilación para aguardiente y
ratafia (licor preparado por maceración de frutas, flores, frutos secos,
hierbas aromáticas, etc, en aguardiente de orujo y mezclado con mosto de uva).
Los mostos
suelen vinificarse por separado.
Prensa típica de la Champagne - Un marc
RESUMEN EN CIFRAS RECIENTES
35 000
hectáreas amparadas por le CIVC;
280 000
parcelas de viñedo;
15 000
exploitaciones vitícolas;
130 coopérativas;
370 Maisons de Champagne;
15 000
trabajadores permanentes;
120 000
trabajadores en vendimia;
Rendimiento
comercializable 2025: 9.000 kg/ha;
Producción
estimada: 258 millones de botellas;
Stock actual:
1.280 millones de botellas (equivalente a 4,8 años de existencias);
Facturación
2024: ~5.800 millones de euros;
4.500 M€ por
Maisons;
1.300 M€ por
viticultores y cooperativas;
Exportación:
56,5 % del volumen total;
Mercados
principales: EE.UU., Reino Unido, Japón, Alemania, Italia.











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