MALVASÍA Y MEMORIA: TRAVESÍA SENSORIAL POR LAS ISLAS EOLIAS…

Entre volcanes, viento y mar, las Islas Eolias revelan el alma de una viticultura heroica donde la Malvasía, vino de la memoria y del futuro, se convierte en emblema de identidad, excelencia y belleza.

Tras participar como jurado en el Concurso Mundial de Bruselas, en su edición especial de "Vinos Dulces y Generosos 2022", celebrada en la espléndida región de Marsala (Sicilia), acepté con entusiasmo la invitación del Consorzio di Tutela Malvasia delle Lipari para asistir a la undécima edición de su ya emblemático “Malvasía Day”. Acompañada de Cristina Tierno, excelente comunicadora y gran amiga, emprendimos el viaje hacia las Islas Eolias, con la cámara al hombro y la pluma dispuesta, decididas a explorar un festín sensorial enclavado en el corazón del Mediterráneo, entre islas esculpidas por el viento.


Jornada Inaugural: Milazzo – Atrio de Entrada Triunfal.

El ferry surcaba las aguas cristalinas del Tirreno al zarpar del pintoresco puerto de Milazzo, en dirección al arco iris prometido por las Islas Eolias. Cada ola que dejábamos atrás parecía abrir un nuevo horizonte, preludio de una travesía donde el paisaje marino se fundía con la expectativa del descubrimiento.

Primera Etapa: Vulcano - Entre vapores 

Vulcano nos recibió con su hálito sulfuroso, como una tierra en permanente génesis. Esta isla, de relieves abruptos y corazón ígneo, ofreció su tesoro culinario a través de platos profundamente enraizados en su identidad volcánica: una intensa “pasta al nero di seppia” y el delicado “involtino di pesce spada” que nos remitieron, desde el primer bocado, a la Sicilia más primitiva y esencial.

Segunda Etapa: Lipari - Un despliegue de Tesoros eno-gastronómicos.

La navegación prosiguió hasta Lipari, joya histórica y sensorial del archipiélago. Allí, las callejuelas empedradas y los testimonios del pasado grecorromano se entrelazan con un patrimonio gastronómico de gran riqueza. El “tonno alla liparota” se mostró voluptuoso y evocador, mientras que las frituras marinas danzaban con gracia en el paladar. Pero fue la Malvasía de Lipari la que elevó la experiencia, con sus aromas florales y delicadas notas melíferas, revelando una tradición vitivinícola tan sólida como perfumada. 

Tercera Etapa: Salina - Delicias Náuticas y Terrenales. 

En Salina, la exuberancia vegetal y los acantilados dramáticos ofrecieron el telón de fondo ideal para un nuevo capítulo de hedonismo controlado. La “pasta alla salina”, enriquecida por las célebres alcaparras locales –emblema del movimiento slow food– alcanzó un equilibrio sápido excepcional. La granita di limone, servida con delicadeza, nos envolvió en una brisa cítrica que selló con frescor un día consagrado al disfrute de lo auténtico.


Las Siete Perlas del Tirreno: Patrimonio Vivo de la Humanidad 

Alicudi, Filicudi, Lipari, Panarea, Salina, Stromboli y Vulcano, declaradas Reserva de la Biosfera y Patrimonio Cultural por la UNESCO en el año 2000, fueron bautizadas por los griegos hacia el 580 a.C., creyendo que habían llegado al reino del dios Eolo. Estas islas conservan una biodiversidad única y un legado cultural que sigue latiendo bajo su superficie volcánica. Entre las arenas negras y los guijarros pulidos por siglos de mareas, florece un ecosistema singular que cautiva a quien se aventura a explorarlo. 

Aquí, junto a los promontorios volcánicos, el verde de la vegetación, la famosa alcaparra de Salina (toda una institución del movimiento slow food), y las tradiciones ancestrales que se han perpetuado hasta nuestros días, el verdadero protagonista es el mar, con playas cuya belleza y diversidad cautivan tanto a residentes como a viajeros. Arenas volcánicas y guijarros alisados ​​por el mar, constituyen un escenario único en el mundo, en el que la flora y la fauna destacan por su singularidad entre las siete perlas de Sicilia.


Turismo de excelencia: donde el lujo se encuentra con la autenticidad 

El archipiélago eólico representa hoy una referencia consolidada en el turismo gastronómico y enológico de alta gama en Italia. La sinergia entre el Consorzio di Tutela Malvasia delle Lipari y la Asociación de Hoteleros de Salina Isola Verde ha dado como fruto un modelo de hospitalidad que conjuga exclusividad, identidad territorial y sofisticación. A través de alojamientos de charme y una restauración local profundamente enraizada, la experiencia del visitante alcanza cotas de auténtico deleite.

El Consorzio di Tutela Malvasia delle Lipari: guardián de un legado

Constituido el 14 de julio de 2016, el Consorzio di Tutela Malvasia delle Lipari tiene como misión preservar, defender y proyectar la identidad vinícola de la Malvasía en el archipiélago. Su papel abarca desde la protección de las denominaciones de origen (DOC Malvasia delle Lipari e IGT Salina), hasta el fomento de la calidad, la innovación y la educación del consumidor, sin olvidar la promoción activa en mercados estratégicos. 

La Malvasía como vino de la memoria 

Para los isleños, la malvasía es mucho más que una variedad; es un legado sensorial, un símbolo familiar, un vínculo intergeneracional. Hoy, las nuevas generaciones de viticultores eólicos apuestan por redescubrir su versatilidad productiva y reubicarla en el contexto contemporáneo. En esta región, donde el viñedo convive con volcanes y acantilados, los microclimas, los suelos basálticos y la influencia marina confieren a esta uva blanca un perfil organoléptico de singular riqueza. 

El arte de elaborar vinos dulces: una tradición perpetuada

Las técnicas de vinificación en las Islas Eolias reflejan un equilibrio entre saber ancestral y refinamiento técnico. Desde la vendimia manual y el asoleo natural, hasta la crianza en barrica y la interrupción controlada de fermentación, cada etapa del proceso se orienta a conservar la expresión pura del fruto. Los vinos resultantes son auténticas joyas líquidas: intensos, perfumados, armónicos y profundamente ligados a su paisaje de origen.

Bodegas que narran una historia

De Lipari a Salina, las bodegas que integran el Consorzio representan diversos enfoques, pero comparten una misma devoción por la tierra. Desde proyectos jóvenes e innovadores hasta casas centenarias con tradición consolidada, todas coinciden en su respeto por el territorio y en su anhelo de alcanzar la excelencia.

Algunas de las principales bodegas productoras de vinos amparados por el Consorzio di Tutela Malvasia delle Lipari en las Islas Eolias que tuvimos la fortuna de descubrir son:

Acial: Empresa nacida en 2020 que retoma el cultivo de un viñedo viejo de 2,5 hectáreas y cuarenta años de edad. Pasión por el territorio y drástica selección de uvas son los dos pilares de un proyecto que ya ha dado vida a cinco etiquetas de absoluto calado.

Barone di Villagrande: Situada en la isla de Lipari, esta bodega es una de las más antiguas de la región y lleva produciendo vinos de malvasía desde hace 10 generaciones, por lo que la historia de la familia Nicolosi Asmundo está indisolublemente ligada al territorio del Etna. Esta empresa también es protagonista en la isla de Salina donde, de un pequeño viñedo de tan solo dos hectáreas, nace el preciado Passito Malvasia delle Lipari. Sus vinos son reconocidos por su carácter distintivo y su elegancia.


*Capofaro Locanda & Malvasía: Descripción más extensa al final.

Del amor de la familia Tasca d'Almerita por la viña y el mar, nació Capofaro, una de las expresiones más auténticas de la isla de Salina. Un Relais con encanto rodeado de hileras de malvasía con vistas al mar, donde nacen vinos elegantes e identificativos que describiré más profundamente al final.


Caravaglio: Ubicada en la isla de Salina, es una de las bodegas más conocidas de la región y se especializa en la producción de vinos de malvasía de alta calidad. La empresa fue fundada en 1989 pero la familia Caravaglio tiene un vínculo aún más antiguo con la isla de Salina, ya que llevan más de 100 años produciendo vinos y son reconocidos por su enfoque en la sostenibilidad y la tradición. Tienen en propiedad 20 hectáreas divididas en una treintena de parcelas repartidas en diferentes islas del archipiélago.


Castellaro: Única empresa en la isla de Lipari adherida al Consorcio, Tenuta di Castellaro es el resultado de un proyecto de valorización y recuperación de la zona. Artesanía, respeto por la naturaleza y por el hombre representan las tres palabras clave que mejor resumen su modelo de viticultura. 

Colosi: Esta bodega, con sede en la isla de Salina, es otra de las destacadas. En un rincón del paraíso, enclavado entre los aromas del matorral mediterráneo y vistas impresionantes, la familia Colosi cultiva, desde hace más de cuarenta años, 10 hectáreas de viñedos en sugerentes terrazas con vistas al mar. Produce vinos únicos que hablan de luz, viento, sol y color. Son apreciados tanto a nivel nacional como internacional, por su frescura y elegancia. 


D'Amico: En el pequeño municipio de Leni, la finca Salvatore d'Amico es una de las más antiguas de la isla de Salina. Aquí toma forma el delicado sabor de las antiguas tradiciones con la Malvasia delle Lipari DOC, para combinar con las típicas galletas de sésamo que se producen en la isla. 

Eolia: Nace de un proyecto compartido por dos amantes del vino en todos sus matices: el eólico Luca Caruso y la toscana Natascia Santandrea, dos grandes nombres de la alta cocina. Una nueva bodega símbolo de energía, ambición y amor por la isla verde de las Islas Eolias. 

Fenech: Sita en la isla de Lipari, es conocida por su dedicación a la producción de vinos de malvasía de alta calidad, respetando las tradiciones y técnicas vitivinícolas locales. Una historia de amor y pasión que nace de la relación única con una naturaleza aún intacta. Para Francesco Fenech, la producción de Malvasia delle Lipari representa una antigua tradición familiar, transmitida de generación en generación desde el siglo XIX. 

Hauner: Situada en la isla de Salina, la bodega Hauner es famosa por su enfoque en la producción de vinos de malvasía que reflejan las características únicas del suelo volcánico de la región. Carlo Hauner de Brescia y de origen bohemio trasplantado a las Islas Eolias, dio a luz una finca histórica y gloriosa que hoy lleva su nombre. El Malvasia delle Lipari DOC elaborado por Hauner es un vino de meditación, cálido, envolvente y de larga persistencia.


Punta Aria: El proyecto Punta Aria nació de una intuición de Francangelo Pollastri, quien merece crédito por haber revivido la magia de un lugar único en términos de belleza y calidad de sus uvas: Vulcano. Hoy produce una malvasía muy delicada, rica en aromas y sensaciones únicas. 

Virgona: Ubicada en la isla de Lipari, de generación en generación, siempre ha destacado por su pasión por la malvasía y su enfoque en la calidad y la excelencia enológica. Sus viñedos están ubicados en la espléndida y fértil zona montañosa de Malfa, en el lado norte de la Isla Verde. 

El Alma Volcánica de la Malvasía Eólica 

La vinificación de la Malvasía en las Islas Eolias representa una simbiosis entre tradición ancestral y adaptación precisa al entorno. Sobre suelos de origen volcánico y bajo la influencia de un clima mediterráneo privilegiado, se emplean métodos cuidadosamente preservados y perfeccionados para capturar la esencia aromática y gustativa de esta uva singular. El resultado: vinos de gran expresividad, profundidad y carácter inconfundible. 

Algunos aspectos clave del proceso de vinificación de vinos dulces en las Islas Eolias son los siguientes:

1. Vendimia selectiva: La selección meticulosa de los racimos de uva malvasía se realiza en el momento óptimo de madurez, dejando una concentración adecuada de sabores y aromas característicos;

2. Asoleo: El sistema de asoleo de las uvas, una vez recolectadas, es un proceso que se utiliza para producir vinos naturalmente dulces de malvasía. Se realiza extendiendo los racimos al sol, en grandes cajas planas con fondo de rejilla, que se exponen al sol para facilitar la deshidratación y pasificación de las bayas;

3. Maceración: En algunos casos, se emplea una breve maceración en frío para extraer compuestos aromáticos de las pieles de la uva antes de la fermentación;4.       Prensado: Se realiza un prensado para obtener el mosto, habitualmente muy rico en azúcares y precursores aromáticos propios de la variedad, debido a su concentración;

5. Fermentación controlada: El proceso de fermentación del mosto se lleva a cabo bajo estrictos controles de temperatura en tanques de acero inoxidable o en barricas de roble;

6. Parada de fermentación: En el caso de los vinos dulces, se interrumpe la fermentación mediante enfriamiento o adición de alcohol para conservar el dulzor natural de la uva;

7. Envejecimiento: Los vinos de Malvasía de las Islas Eólicas suelen someterse a un período de crianza en barricas de roble (o en botellas), lo que contribuye al desarrollo de su complejidad y carácter distintivo. 

El Terroir: un factor decisivo 

El carácter volcánico de los suelos eólicos imprime una mineralidad profunda y una acidez vibrante a los vinos. El clima cálido y soleado favorece la maduración lenta y completa de la uva, mientras que las brisas marinas vespertinas actúan como regulador térmico natural, preservando la frescura y la integridad aromática del fruto. 

Con una filosofía centrada en la autenticidad y el respeto por la herencia vitivinícola, los productores de las Eolias elaboran vinos de Malvasía que no solo expresan un lugar, sino también una manera de entender el vino como legado cultural y orgullo territorial. 

Travesía Final: Retorno a Milazzo - Un Brindis a la Memoria. 

Tras la estela de la brisa salina, mi semblante se vio acariciado mientras desandaba el sendero que me guiaba de regreso a Milazzo. Cobijada en la calidez del refugio en cubierta, me sumí en una profunda meditación sobre los días de deleite y las valiosas lecciones aprendidas. Sosteniendo mi copa de Passito di Lipari en alto, brindé con devoción, rindiendo homenaje a los pescadores y labradores cuyas manos laboriosas han custodiado con esmero la sagrada tradición vitícola y culinaria de esta preciosa región, honrando a los enólogos cuya maestría, como destilada esencia, se ha cristalizado en los vinos emanados de este vergel mediterráneo. 

La travesía por las Islas Eolias aún se erige en mi memoria como un éxtasis sensorial, trazando un lienzo indeleble que inmortalizó mi memoria. Cada pincelada, tejida con la hechicera belleza de esta tierra y el mar que la abraza, ha dejado en mi la sutil paleta de unos sabores autóctonos y la perenne gracia de la hospitalaria cultura siciliana. A través de cada poro de mi ser, al cerrar los ojos, aún resuena el eco perpetuo de la experiencia vivida, una sinfonía de encantamiento que evoca la plenitud del alma. 

Con la gratitud más genuina hacia el Consorzio di Tutela Malvasia delle Lipari, como faro que guía mi retorno, anhelo perderme de nuevo entre estas tierras y maravillarme con nuevas aventuras que despierten mi espíritu viajero. Con un cierre solemne, pero lleno de esperanza, doy por concluida esta crónica, con la certeza de que el recuerdo imperecedero de estos días perdurará en lo más profundo de mi ser, recordándome que siempre habrá un pedazo de mí anclado en las Islas Eolias.


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Capofaro Locanda & Malvasía: El Encuentro Sublime del Mar y el Terroir


En el corazón de la enigmática Salina, una joya enológica emerge majestuosamente, como una oda a la elegancia y a la destreza vitivinícola. Capofaro Locanda & Malvasia, un remanso de exquisitez y sutileza, rinde homenaje a la sagrada unión entre el terroir volcánico y las caricias salinas del mar Tirreno.

En este santuario del vino, los viñedos se mecen con la cadencia de la brisa marina y enlazan con la luz mediterránea, regalando a las cepas de Malvasia un carácter único y una expresión que solo esta tierra de misterio puede otorgar. La vendimia, ceremonial y respetuosa con las tradiciones ancestrales, se convierte en el preludio de una sinfonía de sabores y aromas que emanaran de cada botella. 

El maestro enólogo, custodio de la sabiduría transmitida por generaciones, orquesta con meticulosa precisión el proceso vinícola. La vinificación se eleva a la categoría de arte, fusionando técnicas ancestrales con la vanguardia tecnológica para extraer lo más puro del corazón de la Malvasia y retratar la esencia auténtica de Salina en cada copa. 

La estrella de la corona, el "Malvasia delle Lipari", irradia una dorada luminosidad en la copa, cual líquido tesoro destilado de los sueños. En su sutil perfume, se despliegan armonías aromáticas de albaricoque, higos maduros y dulces matices de miel y frutos secos, ofreciendo una danza sensorial incomparable. En su paso de boca, este néctar de dioses desvela un abanico de sabores, delicadamente dulces y equilibrados en acidez, destinados a armonizar con postres celestiales o a deleitar por sí solo, en un juego de placer hedonista. 

No menos célebres son los vinos secos que rinden tributo al ingenio de la enología de Capofaro. El "Bianco Capofaro", emanación del suelo volcánico, se erige como una sublime sinfonía de frescura y mineralidad, con notas cítricas y exóticas en el paladar, honrando la frescura marina de la isla. Mientras tanto, el "Rosso Capofaro", tesoro escarlata de la tierra, se alza con fuerza y ​​carácter, susurrando la historia de frutos rojos y especias selectas que moran en su esencia. 

Pero Capofaro Locanda & Malvasia es mucho más que una bodega, es un santuario de enoturismo que envuelve al visitante en un abrazo cálido de hospitalidad y placeres culinarios. Su “Locanda” (hospedería), rodeada de viñedos y envuelta en brisa marina, se erige como un refugio para el alma y el paladar. Aquí, el arte culinario se marida con los vinos, para que los sabores del mar y la tierra convergen en platos armoniosos que estimulan y despiertan los sentidos. 

En Capofaro, el vino se convierte en poesía, cada copa es una estrofa en la oda a la enología y viticultura de Salina. El encuentro sublime entre el mar y la tierra es celebrado con maestría, para que cada visitante quede fascinado con la magia de un lugar que ha perfeccionado el arte de dar vida a unos vinos divinos.


Si tiene ocasión, no dude en visitar la Islas Eolias y sus maravillosas bodegas ;-)

 

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